Héroes de la Fé
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El capítulo 11
ha sido también llamado por muchos "el catálogo de los héroes de la
fe". Queremos mirar a este capítulo desde el punto de vista de la fe, más
concretamente, considerando lo que la fe ha logrado en las vidas de hombres y
mujeres de todos los tiempos, bajo todas las circunstancias, desde las mismas
puertas del jardín del Edén hasta el momento actual. Este capítulo ilustra este
aspecto para usted y para mí, y estas personas son verdaderos testigos que nos
animan a vivir por la fe.
No resulta fácil
convertir a la vida cristiana en un conjunto de reglas. Uno de los motivos por
los cuales a mucha gente le agrada colocarse bajo la autoridad del Sermón del
Monte o los Diez Mandamientos es que a muchas personas les gustan las normas,
las reglas. Parece tan sencillo y fácil obedecer reglas. Es como seguir
indicaciones escritas para trasladarnos a un lugar en el que nunca hemos
estado. Así sucede en la vida para muchos, que prefieren seguir un sistema
ordenado de normas. Pero en este capítulo vamos a encontrar personas que
recorrieron una ruta completamente diferente. Ellos vivieron por la fe, y ésa
es la manera en que Dios quiere hoy que transitemos por los caminos de la vida.
En este capítulo
también veremos que la incredulidad es el peor pecado que uno puede cometer.
Dios tiene un remedio para cada pecado, excepto para el estado de incredulidad.
Esto no significa que hay un pecado imperdonable. No hay ningún acto que uno
pueda cometer hoy que Dios no perdonará mañana. Pero si usted continúa en un
estado de incredulidad, Dios no tiene en absoluto un remedio para esa
condición. Así que, en primer lugar vamos a presentar:
Una definición de la fe
La primera
declaración de este capítulo es una definición Bíblica de la fe. Leamos el
primer versículo de este capítulo 11 de Hebreos:
"Es,
pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se
ve."
Dios tiene hoy
dos formas por las cuales las personas pueden venir a Él. La primera es que
usted puede venir hacia Él por medio de las obras. Sí, si usted pudiera
presentar la perfección en sus obras, Dios le aceptaría; pero hasta ahora,
nadie ha sido capaz de lograrlo. Adán no fue capaz de hacerlo, y nadie desde
entonces ha podido satisfacer ese requisito. Abraham no pudo lograrlo, el rey
David tampoco, ni el profeta Daniel. Ninguno consiguió esa perfección frente a
Dios. Por la tanto ese no constituye un camino satisfactorio para venir a Dios,
aunque mucha gente anda cojeando y recorriendo con dificultad esa ruta inútil e
infructuosa.
La única otra
forma de llegar a Dios es venir a Él por la fe. Podemos acercarnos a Dios por
la fe. Muchas personas tampoco consideran a la fe como una forma satisfactoria
y se sienten como aquella niña a quien le pidieron que definiera a la fe y
respondió: "La fe es creer aquello que usted sabe que no es así".
Esto es lo que la fe significa para muchos, que creen que la fe implica dar un
salto en la oscuridad, es como aventurarse en algo incierto, en una especie de
riesgo. Si esto es lo que la fe significa para usted, entonces quiere decir que
realmente no tiene fe, porque la fe es "la certeza de lo que se espera, la
convicción de lo que no se ve". Y esto significa que la fe se apoya en un
fundamento.
Para otras
personas la fe constituye un gran misterio. Es como un tipo de sexto sentido,
una experiencia de intuición en el ámbito espiritual, o una entrada mágica a un
nuevo mundo. La fe para algunas de estas personas es como pertenecer a una
orden secreta en la cual usted se inicia, y que hay algunas obras místicas que
Dios aceptará en lugar de las buenas obras, si usted simplemente cree con la
fuerza suficiente. Pero tenemos que recordar que los demonios, a su manera,
también creen, y no son salvos. Hay hoy una gran cantidad de cultos y sectas,
que son demoníacas y están dirigidas por demonios. La fe para esas personas es
como un fetiche o algún hechizo de buena suerte que usted se cuelga de su
cuello y lo lleva siempre con usted. Pero eso no es la fe.
El gran
predicador Spurgeon lo expresó de la siguiente manera: "No es la forma en
que usted se aferra a Cristo lo que le salva, es Cristo. No es la alegría que
usted tiene en Cristo lo que le salva, es Cristo. No es ni siquiera la fe en
Cristo lo que le salva, aun cuando la fe es el instrumento; Es la sangre y los
méritos de Cristo". Esto es, estimado oyente, lo que le salva. La fe
simplemente se apropia de ello, eso es todo. La fe, por lo tanto, en ninguna
manera es algo misterioso, sino que mira al Señor Jesucristo.
La fe no es algo
que se agrega a las buenas obras. Utilizando un ejemplo de nuestra alimentación
diaria, diremos que hay algunas personas en círculos cristianos hoy que tratan
a la fe como si fuera el aliño que se añade a la ensalada de las buenas obras.
Muchas personas simplemente añaden su fe como ese complemento o condimento
encima de sus buenas obras. Estimado oyente eso no es la fe.
Consideremos la
definición Bíblica de la fe que tenemos en este pasaje: "la fe es la
certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". En
realidad, nos agrada mucho lo que dijo el Dr. J. Oswald Sanders en cuanto a la
fe. Él dijo: "La fe le permite al alma creyente tratar al futuro como si fuera
el presente y lo invisible como si fuera visible". Esta es una buena
explicación sobre la fe.
La palabra
griega de la cual se ha traducido "certeza" es
"hupostasis". Es un término científico, que significa lo contrario de
"hipótesis" o teoría. Es aquello que se apoya en hechos. En química
sería ese elemento químico que queda en el fondo del tubo de ensayo después que
uno haya hecho algún experimento. Esa sustancia es lo que el químico andaba
buscando. Esa es la realidad. Y en eso consiste la fe; la fe es una sustancia.
El Dr.
Robertson, especialista en Griego, tradujo "certeza" o
"sustancia" como "Título de propiedad". ¿Y cuál es el
título de propiedad? ¿Cuál es esa certeza, esa sustancia? Pues es la Palabra de
Dios. Estimado oyente, si su fe no descansa, no se apoya en la Palabra de Dios,
entonces de ninguna manera es una fe bíblica. Tiene que apoyarse en lo que Dios
ha dicho. En realidad, significa creer en Dios.
La cuestión es
si usted cree en Dios o no. Y no es válido presentar la excusa de que usted
tiene problemas intelectuales. Porque lo que mantiene a las personas alejadas
de la Palabra de Dios es el pecado. Es el pecado en la vida de una persona lo
que la impide acercarse a Dios. Es el corazón el que necesita creer, es el
corazón con el que se cree para justicia. Cuando una persona está dispuesta a
dejar su pecado, el Espíritu Santo hará real en esa persona la Palabra de Dios.
El apóstol Pablo
le escribió a los creyentes de Colosas, en su primer capítulo, versículo 9:
"9Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de
orar por vosotros y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad
en toda sabiduría e inteligencia espiritual". Conocer la voluntad de Dios
es conocer la Palabra de Dios. El apóstol oró pidiendo que ellos pudieran
conocer la Palabra de Dios. La palabra Griega para "conocimiento" que
usó Pablo fue "epignosis". En aquel día había ciertos gnósticos que
profesaban tener un conocimiento superior. Y el apóstol Pablo les dijo a los
Colosenses que él deseaba que ellos tuvieran un conocimiento superior que fuera
genuino, conociendo que la Biblia era la Palabra de Dios, y él creía que el
Espíritu Santo la convertiría en una experiencia real en sus vidas.
El autor de
estos estudios bíblicos, el Dr. J. Vernon McGee, contaba que él pasó por un
período cuando era estudiante en la universidad en el que estuvo a punto de
abandonar el ministerio. Tuvo un profesor a quien, por una parte admiraba a
causa de su elevado nivel intelectual; pero por otra parte, le estaba creando
una gran inseguridad. Lo que aquel profesor enseñaba estuvo a punto de poner en
peligro su fe, hasta el punto que tuvo que dirigirse a Dios en oración para
pedir Su ayuda. Al poco tiempo conoció a otro profesor que tenía más títulos y
preparación académica que el primer profesor que había tenido, y éste le ayudó
a recuperar su seguridad, mostrándoles que había respuestas para las preguntas
que su otro profesor le había planteado. Fue como sucedió en nuestro ejemplo
del tubo de ensayo, que él había encontrado aquel elemento químico, aquella
sustancia que quedaba en el fondo del tubo de ensayo, y entonces ya no necesitó
realizar más experimentos. Porque en eso consiste la fe; la fe es una
sustancia. Y entonces el profesor McGee tuvo la certeza de que la Biblia era la
Palabra de Dios.
Por lo tanto, la
fe se apoya en la Palabra de Dios. Nuestro dogmatismo procede de este Libro.
Éste fue el motivo por el cual el escritor a los Hebreos les dijo a éstos en el
capítulo 10, versículo 39: "39Pero nosotros no somos de los que retroceden
para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma".
Amigo oyente, descanse en la Palabra de Dios. Y lo dogmático se encuentra en
este libro. Sólo hay dos caminos por los que transitar: o usted está retrocediendo
o está avanzando. Todo ser viviente no puede mantenerse inmóvil. Usted sabe que
en un bosque tiene lugar una regresión y un deterioro, pero también tiene lugar
un crecimiento y un desarrollo. O sea que ningún ser vivo puede permanecer en
un estado de inmovilidad, de inmutabilidad, es imposible.
Hemos visto que
la "fe es pues, la certeza de lo que se espera", y esto es
científico. Ahora, el versículo 1 continúa diciendo que es "la convicción
de lo que no se ve". La segunda palabra es "convicción", que en
el Griego corresponde a "elegchos". Es un término legal que significa
evidencia y que es aceptado para implicar convicción. Cuando se estudia el
griego clásico, se puede encontrar que esta palabra aparece 23 veces en el
relato que Platón escribió del primer juicio hecho a Sócrates. La evidencia es
algo que uno presenta ante un tribunal para probar la veracidad de su caso. Es
aquello, sobre lo cual se apoya todo el mundo de los negocios. El mundo de los
negocios funciona o se tramita por fe. Hay mucha gente que tiene tarjetas de
crédito. Estas personas pueden ir a un establecimiento comercial y comprar lo
que les guste y a la hora de pagar presentan la tarjeta de crédito al encargado
de cobrar. Cuando éste la ve, por ejemplo, cree que el que la porta es el
titular de la tarjeta, y que en el transcurso del tiempo, la entidad que emitió
la tarjeta pagará la cuenta. Y la entidad, a su vez, tiene que confiar en que
su cliente dispondrá de los fondos oportunamente. Así que podemos ver a nuestro
alrededor que muchas transacciones tienen lugar en base a la fe y a la
confianza. Y si el titular de la tarjeta defrauda esa confianza, le retirará su
tarjeta de crédito. El mismo principio opera cuando alguien efectúa un pago por
medio de un cheque. Así que, recapitulando, éste es el significado del término
"evidencia" que, como vimos, es aceptada como tal en un tribunal de
justicia.
Así que la fe no
es un salto en las tinieblas. Tampoco es un, bueno "espero que así
suceda". La fe es una sustancia, una certeza, una evidencia: una sustancia
para una mente científica, y una evidencia para una mente legal. Si usted
realmente quiere creer, entonces puede creer. Él quiere que su fe se apoye en
la Palabra de Dios. Luego, dice en el versículo 2, de este capítulo 11 de
Hebreos:
"Por
ella alcanzaron buen testimonio los antiguos."
¿Quiénes son
aquí los "antiguos"? Los llamados antiguos podrían ser uno de uno de
tres diferentes grupos. Podría ser simplemente un grupo de gente de edad
avanzada, o la expresión podría referirse al cargo u oficio de anciano en la
iglesia del Nuevo Testamento. Recordemos que el apóstol Pablo le escribió al
joven Tito que él debía nombrar ancianos en las iglesias. O, finalmente, la
tercera opción es que "antiguos" podría referirse a los creyentes del
Antiguo Testamento. Estos
creyentes fueron citados en Hebreos 1:1, cuando dijo el escritor: "1Dios, habiendo hablado muchas veces y
de muchas maneras en otro tiempo a los padres". Entonces los padres serían
"los antiguos". Esta frase podría traducirse: "Por una fe como
ésta los antiguos recibieron testimonio". Estas personalidades del Antiguo
Testamento creyeron en Dios, y para ellos la fe no fue un salto en la
oscuridad, ni un tener una cierta esperanza de que probablemente suceda algo.
La fe de ellos se apoyó sobre la evidencia. Noé construyó un arca, y lo hizo
por fe. ¿Qué clase de fe? ¿Fue simplemente un sueño que él tuvo? No. Dios le
proporcionó evidencia abundante porque el relato Bíblico nos dijo que Noé
"caminó con Dios" por muchos años.
El problema que
muchos tenemos hoy es que cuando se nos presenta una crisis en vez de apoyarnos
y descansar en Dios y depositar nuestra esperanza en Él, aferrándonos a Él, no
somos capaces de hacerlo. Cuando no lo hemos estado haciendo regularmente, es
una experiencia tan nueva para nosotros que resulta muy difícil de llevar a
cabo. Sin embargo, si usted aprende a confiar en Dios cuando el sol está
brillando, es entonces mucho más fácil confiar en Él en el día en que aparecen
en el cielo nubes oscuras y amenazadoras y usted se encuentra en una de las
tormentas de la vida.
El versículo 2
afirmó que los antiguos alcanzaron un "buen testimonio" ante sus
contemporáneos. ¿Fue así porque eran personas maravillosas? No, lo que sucedió
fue que creyeron en Dios. Creemos que Abraham fue un hombre maravilloso.
Creemos que Abraham tenía mucho más a su favor que probablemente el mejor
creyente de nuestro tiempo. Incluso el mundo le habría considerado como un
personaje sobresaliente. Pero el relato nos dice que fue por fe que Abraham
creyó en Dios. Dice Génesis 15:6 que Abraham creyó al Señor y entonces Él lo
reconoció como justo. Dios le consideró como justicia a favor suyo, no a causa
de sus buenas obras, pero porque creyó en Dios. Así que los antiguos fueron
aprobados, es decir, que alcanzaron buen testimonio. Y lo lograron por medio de
la fe.
Dios quiere que
hoy no sólo seamos salvos por la fe, sino que caminemos, que vivamos por la fe.
Cristo murió aquí en este mundo para salvarnos. Y nosotros miramos con fe hacia
Él. Hoy vivimos diariamente por la fe y elevamos nuestra mirada hacia Él, el Cristo
viviente. Y lo hacemos en nuestra vida práctica y cotidiana aquí en la tierra.
Esa fe es para ahora mismo, para nuestra vida actual. ¿Sale usted de compras, a
trabajar, a su centro de estudios o un compromiso social? Bueno, entonces vaya
a desempeñar sus responsabilidades con la fe depositada en el Señor Jesucristo.
Recuerde que vivimos por fe, y no por vista. Así es como Dios quiere que
vivamos nuestra vida. Y en el versículo 3, de este capítulo 11, de la epístola
a los Hebreos, leemos:
"Por
la fe comprendemos que el universo fue hecho por la palabra de Dios, de modo
que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía."
Hay dos
explicaciones para el origen de este universo. Una, es la especulación y la
otra es la revelación. Por medio de la fe nosotros aceptamos la revelación y,
estimado oyente, por la fe usted aceptará la especulación. La especulación
incluye muchas teorías, y un gran número de ellas han sido abandonadas. En esta
época, la teoría que prevalece es la evolución, pero incluso muchos postulados
de la evolución han pasado de moda. Es la mejor teoría a la que un no creyente
puede aferrarse, pero es una mera especulación, y los que la sostienen tienen
que tener una gran cantidad de fe para continuar defendiéndola.
Dice este
versículo 3 que "por la fe comprendemos que el universo fue hecho por la
palabra de Dios". En realidad, aquí podría haberse traducido, "los
mundos, los siglos fueron constituidos por la Palabra de Dios". Ya se nos
ha dicho que la Palabra de Dios es viva, eficaz, y más cortante que toda espada
de dos filos. Es más poderosa que la bomba más potente que se pueda fabricar en
esta tierra porque la Palabra de Dios tiene el poder de transformar vidas. Y
cuando usted y yo nos acercamos a la Palabra de Dios, aceptamos o rechazamos la
declaración de Dios sobre el origen del universo que encontramos al principio
del Génesis: "En el principio creo Dios los cielos y la tierra". Esta
es la revelación. O usted cree en Dios o se deja llevar por la especulación. Y
no nos diga que la evolución es científica. Si lo fuera, entonces todos los
científicos estarían de acuerdo, y con toda seguridad que no están todos de
acuerdo. En la actualidad muchos destacados científicos están abandonando su
actitud de adoración a la evolución. Ven muchas falacias en esta teoría y en
consecuencia la están dejando de lado. O usted cree en Dios (es decir, en la
revelación) o usted cree en la especulación. Porque la fe tiene que estar
afianzada sobre algo. Y la fe demuestra que usted tiene una base sólida para el
origen del universo. Debemos concluir hoy aquí. Estimado oyente, y le sugerimos
que lea el resto de este capítulo 11 de la carta a los hebreos para
familiarizarse con sus personajes y eventos antes de nuestro próximo encuentro.
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Hebreos 11 Nueva Versión Internacional (NVI)
Por la fe
11 Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo
que no se ve. 2 Gracias a ella fueron aprobados los
antiguos.
3 Por la fe entendemos que el universo
fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que
se ve.
4 Por la fe Abel ofreció a Dios un
sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser
justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto,
habla todavía.
5 Por la fe Enoc fue sacado de este mundo
sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes
de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. 6 En
realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a
Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.
7 Por la fe Noé, advertido sobre cosas
que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su
familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que
viene por la fe.
8 Por la fe Abraham, cuando fue llamado
para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin
saber a dónde iba. 9 Por la fe se radicó como
extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y
Jacob, herederos también de la misma promesa, 10 porque
esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y
constructor.
11 Por la fe Abraham, a pesar de su
avanzada edad y de que Sara misma era estéril,[a] recibió fuerza
para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. 12 Así
que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos
como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar.
13 Todos ellos vivieron por la fe, y
murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a
lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. 14 Al
expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una
patria. 15 Si hubieran estado pensando en aquella
patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. 16 Antes
bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no
se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad.
17 Por la fe Abraham, que había recibido
las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, 18 a
pesar de que Dios le había dicho: «Tu descendencia se establecerá por medio de
Isaac».[b] 19 Consideraba
Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en
sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos.
20 Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a
Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro.
21 Por la fe Jacob, cuando estaba a punto
de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la
punta de su bastón.
22 Por la fe José, al fin de su vida, se
refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de
sus restos mortales.
23 Por la fe Moisés, recién nacido, fue
escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño
precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey.
24 Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a
ser llamado hijo de la hija del faraón. 25 Prefirió
ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del
pecado. 26 Consideró que el oprobio por causa del
Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada
puesta en la recompensa. 27 Por la fe salió de
Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si
estuviera viendo al Invisible. 28 Por la fe celebró
la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los
primogénitos no tocara a los de Israel.
29 Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo
como por tierra seca; pero, cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se
ahogaron.
30 Por la fe cayeron las murallas de
Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor.
31 Por la fe la prostituta Rajab no murió
junto con los desobedientes,[c] pues había
recibido en paz a los espías.
32 ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo
para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los
profetas, 33 los cuales por la fe conquistaron
reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de
leones, 34 apagaron la furia de las llamas y
escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron
valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. 35 Hubo
mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio,
fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron
que los pusieran en libertad. 36 Otros sufrieron la
prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. 37 Fueron
apedreados,[d] aserrados por
la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá,
cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y
maltratados. 38 ¡El mundo no merecía gente así!
Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas.
39 Aunque todos obtuvieron un testimonio
favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la
promesa. 40 Esto sucedió para que ellos no llegaran
a la meta[e] sin nosotros,
pues Dios nos había preparado algo mejor.
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